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    Un blog para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas de la blogosfera donde se extienden las luces y las sombras. También para escribir sobre lo que me apetezca y me guste, me disguste, me incomode, me alegre, me haga pensar... Otros prefieren llamarlo "todo" a secas. Estáis invitados a acompañarme todos los días y a soñar junto a mí todas las noches.

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Mano izquierda

—No tienes mano izquierda —me dijeron hace varios años. A mí me resultó contradictorio que un zurdo careciera de esa habilidad pero tuve que reconocer que era cierto.

Para los que no conozcan esa expresión, el Diccionario de refranes y dichos nos cuenta que «alguien tiene mano izquierda cuando sabe cómo controlar una situación complicada, cuando tiene tacto o cuando sabe tratar muy bien a determinadas personas». Además, es la única expresión en la que se le da un valor positivo a la izquierda.

Creo que no es algo con lo que se nace, sino que hay que ir trabajando y perfeccionando ese arte con el tiempo. Afortunadamente, desde aquel día de principios de 2007 he tenido muchas oportunidades y las más diversas situaciones para ponerme a prueba y mejorar, y las he aprovechado lo mejor que he podido. Aún me queda mucho (muchísimo) camino por recorrer hasta darme por satisfecho, no lo puedo negar. La verdad es que todavía no sirvo para ejercer de negociador en el FBI ni de político simpático que le pone buena cara y sonrisa boba a todo el mundo.

Sin embargo, me parece que he progresado más de lo que la persona que he mencionado al principio se pueda imaginar. Me resulta agradable hasta cierto punto tratar e intentar manejar algunas situaciones difíciles o tensas, por no mencionar la parte de tratar muy bien a ciertas personas.

¿A vosotros qué tal se os da?

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Siete mil millones

Lo hemos logrado en once años. Desde hoy hay mil millones de personas más que en el año 2000. El planeta no puede abastecer a tanta gente y eso sin contar los animales que, por otra parte, cada vez son menos gracias a nosotros. Los insectos pueden permitirse ser millones porque son diminutos, nosotros somos una plaga demasiado grande y demasiado peligrosa para todos los ecosistemas. Aún hay grandes zonas en las que no vive nadie, es cierto; la mayoría son inhabitables, inhóspitas o inaccesibles. Otras, las menos, están dedicadas al cultivo por lo que se podrían considerar habitadas en parte.

El ADN tiene la misión de sobrevivir y multiplicarse a toda costa, sin importarle la forma de vida que lo haga perdurar. Y lo está consiguiendo tal vez demasiado bien a pesar de que nunca hemos sido demasiado numerosos hasta hace pocos siglos. Por ejemplo, los neandertales ocuparon toda Europa y algunas regiones de Asia, y se estima que nunca sobrepasaron los 10.000 individuos. De todas formas, los sapiens siempre fuimos mucho más numerosos y gracias al progreso fuimos aumentando la tasa de natidad y alargando nuestra esperanza de vida.

El dominio del fuego probablemente sea la pieza clave en la explosión demográfica humana. La carne cruda es mucho más difícil de digerir y es una fuente inagotable de enfermedades, parásitos y diversas afeciones. La comida que ha pasado por el fuego no sólo es más fácil de masticar y digerir, con el consiguiente ahorro de energía, sino que además se conserva mejor y tiene menos riesgos para la salud. Sin duda, el buen uso del fuego ha supuesto para la Humanidad la diferencia entre la vida y la muerte. Una diferencia mucho mayor que la que lograron avances posteriores.

Las guerras, el hambre y, por encima de todo, las enfermedades siempre han sido las principales culpables de limitar el número de personas que han existido. Millones de chinos han muerto a lo largo de su historia, plagada de batallas y enfrentamientos. En Europa las guerras causaron estragos pero fue la peste negra la que se encargó de borrar del mapa a un tercio de la población. Claro que los que sobrevivieron se enriquecieron a costa de los que ya no estaban. Hoy las guerras siguen siendo igual de sangrientas que antes, pero la higiene y la medicina han salvado millones de vidas que en otra época estarían condenadas sin remedio.

En cualquier caso, somos culpables de nuestra supervivencia, aunque eso no signifique que nuestras vidas sean mejores. Ya veréis lo interesante que va a ser la situación cuando en Asia empiece a escasear el agua, que ya ha empezado. La mayoría no moriremos ni de hambre ni de enfermedad, pero la guerra por el agua está a punto de llegar.

La bala imaginaria

Hoy me han disparado, como a otros cientos de personas en todo el mundo, pero he tenido la inmensa suerte de que era una bala imaginaria disparada por las manos y la boca de un niño que me ha considerado una presa apetecible o un enemigo peligroso.

Me he quedado pensando en esa bala que ni me ha despeinado, aunque el chiquillo puede jurar que me ha disparado en la cabeza desde menos de un metro y no ha fallado. Dos puntos de vista válidos. Él mata con su imaginación, como muchos autores matan a sus personajes. Ha disfrutado con ello, se ha divertido porque sabe que lo que ocurre en su imaginación no tiene consecuencias en la realidad. Ni siquiera se ha planteado hacerlo de verdad porque no lo necesita.

Los niños no empiezan a ser conscientes de lo que implica la muerte hasta los 7 años de edad aproximadamente, pero en su fantasía pueden matarte y pueden morir varias veces al día ya que se trata sólo de un juego que pueden recrear una y otra vez, una obra de teatro con miles de posibles variantes. No se trata de disfrutar matando, no. Como en cualquier juego, lo que importa es quedar mejor que el rival, marcar más goles, saltar más alto, esconderse mejor.

Los adultos hemos deshechado y olvidado la versatilidad de la imaginación y nos divertimos si gastamos cientos de euros en un equipo de paintball, en coches de competición, en alas delta, en tablas de surf, y en decenas de equipos, complementos y accesorios para cualquier deporte que se os ocurra.

Los adultos tenemos un montón de tickets de compra, los niños tienen mil universos al alcance de su mano sin moverse de la acera en la que estén sentados. Incluso esa mano puede ser imaginaria si ellos quieren, como dioses dando forma a su propio mundo. ¿Qué habrá sido de todos esos mundos que quedaron olvidados cuando crecimos?

Los quioscos me arruinarán

Si hace unos días os hablaba de los periódicos que suelo leer, es hora de hacer honor a todo el dinero que me he gastado en montones y montones (¡y montones!) de revistas y compartir con vosotros aquellas que me han ido interesando durante este tiempo. Sin todas ellas no sería quien soy hoy.

Siempre he sido muy curioso y me ha gustado hojear y leer cualquier cosa que llevara letras, así que si unimos esa curiosidad a las decenas de librerías o quioscos callejeros que me puedo cruzar al cabo del día comprobamos que era inevitable que empezara a comprar revistas antes o después. No recuerdo con exactitud cuál fue la primera pero cuando descubrí ese mundo fue cuando de alguna forma mi infancia empezó a terminar y mi bolsillo a adelgazar. ¿Qué sentido tenía comprar juguetes o cromos si era más entretenido leer revistas? No me avergüenzo de ninguna de ellas porque aunque algunas sean poco fiables, de poca calidad, poco serías o de poco prestigio, de todas he aprendido algo, todas han aportado un granito de arena a mi formación intelectual, a mi bagaje cultural o a mi espíritu crítico.

  • Playstation Magazine: Adquirir una consola crea la necesidad de estar informado de las novedades en videojuegos, de la guía de ese escenario que no consigues pasarte o de los trucos para conseguir las mejores armas del juego. Si además regala un disco todos los meses con demos o juegos completos, mejor que mejor. Fue una de primeras publicaciones que empecé a comprar habitualmente, hace años que ya no la veo en ningún sitio, por lo que creo que ya no se sigue publicando.
  • Hobby Consolas: Una de las mejores y más antigua revista dedicada a los videojuegos, sea cual sea su plataforma. Fue la sustituta de la anterior en mi bolsa de la compra, tenía mejores análisis y regalaba guías estupendas. Yo dejé de comprarla hace como 8 o 9 años por lo menos, pero es agradable verla aún en las estanterías. Que dure mucho tiempo más, nunca se sabe cuando me podría volver a hacer falta.
  • PC Actual: Solo la nombro como ejemplo de revista de informática. He comprado tantas diferentes y con tan poca frecuencia que se hace difícil recordar el nombre de las demás.
  • Enigmas: Gustándome los misterios y casos extraños o paranormales era solo cuestión de tiempo que descubriera esta publicación a finales de los 90. Sólo la compré con frecuencia durante uno o dos años, después no he comprado más de un ejemplar al año, como mucho. A pesar de todos los artículos raros y poco creíbles siempre me ha gustado mucho más que Año/Cero o Más Allá. Podéis culpar a Expediente X de mi gusto por estas revistas. Y eso que no os he contado que tengo tres libros de Iker Jiménez y que encima me gustan.
  • Muy Interesante: Comenzó el siglo XXI y con él mi gusto por las ciencias paranormales fue cambiando a la ciencia algo más normal y ortodoxa. La compré sin pausa durante unos 5 años, hasta que aumentó el preció y disminuyó el número de páginas de forma preocupante. Aún sigo comprando los especiales semestrales de Preguntas y Respuestas, y a veces la publicación bimestral Muy Historia Hace un tiempo tuve que deshacerme de mi colección por falta de espacio. Una auténtica pena.
  • Quo: La revista para las mentes inquietas, como ellos mismos la llaman. Empecé a comprarla en enero de ¿2003? Recuerdo que regalaba un test de inteligencia en CD-ROM y en la portada aparecía Yoda. Conservo todos y cada uno de las decenas de números que he comprado. Esta revista es la responsable de que diera de lado a Muy. La misma divulgación científica pero con un poquito más de calidad y seriedad. Es una de mis favoritas; de hecho gané una suscripción anual gratuita y ahora la recibo cómodamente en casa sin gastarme un céntimo.
  • The Economist: Una vez leí que lo que no aparece en esta revista no es noticia, y tal vez sea cierto. Si quieres estar al tanto de lo que ocurre semanalmente por todo el planeta en política, economía y otras cuestiones DEBES leer The Economist. Yo estuve suscrito durante 6 meses (y volveré a estarlo algún día) pero ahora solo la leo en la web. ¿Por qué? Por los 5€ que cuesta, qué si no.
  • National Geographic: Aquí ya que la ciencia va en serio y la cuentan auténticos profesionales. Experiencia les sobra, calidad nunca falta. Me la compraría todos los meses si el precio fuera un poco menor.
  • Tribuna de Astronomía y Universo: Adoro la astronomía, así que no paré de buscar esta revista dedicada a los astrónomos aficionados. Noticias relevantes, cartas estelares, fechas de observación. Muy completa y también muy difícil de encontrar, por eso sólo tengo un par de números.
  • Qué leer: La única revista literaria que conozco. Hace años que no la compro y no la recuerdo bien. Quizás haya que poner remedio a eso.
  • Historia de Iberia Vieja: Revista dedicada a la historia de España, aunque aquí también podríamos mencionar a todas las demás revistas dedicadas a la Historia, que se parecen todas bastante. Son mi pasión, si hay algo que me guste más que la astronomía es la Historia, pero mi presupuesto no da para comprarlas con asiduidad.
  • Fotogramas: En mi “reciente” afición al cine (por reciente lease “desde hace dos o tres años”) se he hecho necesario estar al corriente de las críticas y noticias del cine presente, pasado y futuro. Intento comprarla cuando el bolsillo me lo permite.
  • Altair: Revista bimestral de viajes. Cada número está dedicado por completo a un país. Tengo un par de números y me gustan mucho: excelentes artículos, buenas recomendaciones, fotografías sensacionales; pero lamentablemente resulta muy cara (¡6€!) como para comprar todos los números.

Estoy seguro de que alguna más se me olvida, pero no la recuerdo ahora, ya la añadiré en otro momento. Una vez escrito todo me quedan clara una cosa: Que te guste todo es una delicia, pero si no te sobra el dinero se convierte en una tortura y en un problema gordo. Lamento no conocer más revistas dedicadas a las humanidades, aparte de la Historia. ¿Qué leéis vosotros? ¿Conocéis alguna de las que he nombrado? Y la petición más importante: ¡recomendadme más revistas, por favor!

Naipes

Como la mitad de las cosas que están ya arraigadas en la tradición occidental, las cartas son uno más de los juegos que nos trajeron de Asia los aventureros y mercaderes medievales. Tal vez surgieron para imitar el juego del dominó y reducir de paso los costes de producción, unas cartulinas pintadas son más baratas que unas piezas talladas. Fue en Italia donde hicieron su desembarco en los últimos siglos de la Edad Media, como la peste, y desde allí se extendieron rápidamente por los demás países europeos, como la peste. Al principio causaron bastantes dolores de cabeza a las autoridades, lo que obligó a prohibir el juego en muchos sitios, pero cuando vieron que podían sacar tajada empezaron a surgir impuestos y sellos que concedían permiso a algunos fabricantes para comercializar barajas. De paso, los jugadores tenían la seguridad de que era más dificil trucar las cartas.

La baraja española es el retrato de la sociedad medieval, con sus cuatro palos: los oros representan a la nobleza, las copas [cáliz] a la iglesia, las espadas al ejército y los bastos [naturaleza] al pueblo llano; y sus tres figuras: la sota o paje, el caballo o caballero, y el rey. Originalmente eran cuatro figuras también, pero la carta que representaba a la reina dejó de usarse pronto.

Es posiblemente la que más ha influenciado al resto de naipes europeos. Se ve que los españoles siempre hemos sido unos ludópatas. En ella se basa la baraja del tarot, y probablemente la baraja francesa sea una copia de la española. Sea o no sea una copia, lo cierto es que guardan un parecido más que razonable tanto en sus palos como en sus figuras, si bien en la francesa se conserva a la reina y no al caballero. La inglesa es un calco de la francesa, pero peor dibujada y con el añadido de los comodines, que son un invento estadounidense.

Algo que me llama la atención de la baraja francesa es que las figuras tienen nombre propio casi desde que se crearon. Se han usado diferentes nombres durante la historia, hasta llegaron a cambiar las propias figuras durante la Revolución, convirtiendo a los reyes en ciudadanos (Molière, Voltaire, La Fontaine y Rousseau), las damas fueron sustituidas por virtudes (Justicia, Prudencia, Unión, Fuerza) y los valets se vieron transformados en las cuatro estaciones o los cuatro elementos (agua, aire, fuego y tierra). Cada uno de los cuatro valets, damas y reyes ha tenido y tiene nombre, escogido entre personajes históricos y literarios.

Las cartas no sólo han afectado a nuestro bolsillo, también han influenciado nuestro idioma. Así, el dibujo que enmarca cada naipe y se llama pinta, tal y como podemos ver en el diccionario:

6. f. Señal que tienen los naipes en sus extremos, por donde se conoce, sin descubrirlos por entero, de qué palo son.

nos ha dado un nuevo significado que seguramente usaremos mucho más a menudo:

8. f. Aspecto o facha por donde se conoce la calidad buena o mala de personas o cosas.

Sin olvidar multitud de expresiones y frases hechas en las que se menciona alguno de los palos o figuras.

Ahora que se ha puesto tan de moda el póker, yo seguiré usando mi baraja para juegos que me parecen más entretenidos e interesantes. Si no puede ser en alguno colectivo o cooperativo me conformaré con un solitario.

A diario

En estos últimos años he leido muchos blogs y siempre he visto entradas del tipo: “Mis 87 videojuegos descatalogados favoritos”, “Series imprescindibles que no tienes tiempo de ver”, “Los 5.000 vinilos que recomienda mi abuela”, “25 películas tan aburridas que ni su director estuvo en el montaje pero que yo he visto” y una larga lista de etcéteras. Seguro que a vosotros os ha pasado lo mismo, ¿a que sí? Pues se me ha ocurrido que, para variar un poco lo que hacen los demás, yo voy a poner los periódicos que leo. Sí, en plural.

Desde antes de empezar la carrera ya me había acostumbrado a informarme con regularidad y en la facultad los profesores nos han enseñado que este hábito es imprescindible. Dejando a un lado la ideología política o económica, éstos son los periódicos que suelo leer:

  • ABC y El País: Los dos periódicos más importantes de España. Procuro ver qué opina cada uno sobre la misma noticia para hacerme una idea general. Tampoco me pierdo sus respectivos dominicales, XLSemanal y El País Semanal.
  • Ideal: Información local de Granada. Está bien conocer lo que pasa en el mundo, pero no hay que descuidar lo que pasa en tu ciudad.
  • 20 Minutos: La manera más rápida de informarse. Tiene fallos por todas partes y no es muy de fiar en ocasiones (y no sólo lo digo yo), pero para ser gratis tampoco se le puede pedir más. Al menos es cómodo si tienes prisa.
  • The New York Times: También titulado International Herald Tribune en su versión mundial. Es tan largo que hay que dedicarle medio día para leerlo completo, a cambio ofrece credibilidad y calidad.

Sin embargo, mi información mundial sigue estando incompleta y creo que debería añadir algunos periódicos más a mis lecturas habituales. Tengo estos en mente:

  • The Times: Para saber que hacen los hijos de la Gran Bretaña e irlandeses del norte en sus casas y en las tierras de sus vecinos.
  • Le Monde: Porque no hay que perder de vista el mundo francófono.
  • El Universal: Periódico mexicano. Lo usaré para informarme de todo lo que pasa en hispanoamérica, no quiero leer los principales periódicos de todos los países porque son muchos. Ya he empezado a leer alguna que otra cosita interesante de éste.

Aquí tenéis los míos, ¿qué leéis vosotros para estar al tanto de lo que pasa?

Un asunto sangriento

AVISO: Para aquellos que tengan el estómago delicado y sensible es mejor no leer el segundo párrafo.

 

@MaraleJL me contaba el otro día que la comida no le había resultado todo lo agradable que esperaba porque se había encontrado con sangre en el pollo que había preparado. Yo le aseguré que eso no era sangre, que simplemente eran proteínas desnaturalizadas. Aún así, a mí mismo me pareció muy corta esa explicación y me puse a investigar por mi cuenta para descubrir exactamente qué era aquello que a todos menos a mí os da tanto asco.

 

No soy ningún experto matarife ni ningún prestigioso bioquímico, pero durante toda mi vida he visto despellejar decenas de conejos, gallos, gallinas y demás animales de corral (ventajas de vivir en un pueblo y tener una granja). Disculpad si lo siguiente resulta desagradable pero si el animal tiene que soltar algo de sangre lo va a hacer mientras se le quita la piel, se le destripa y se prepara para hacerlo comestible, es raro que le quede algo después de todo el proceso (que incluye estar en remojo antes de ir a la sartén), por eso me cuesta creer que ese líquido grasiento y rojizo que aparece en la carne poco cocinada sea sangre. Lo que he descubierto es que, como sospechaba, en el matadero se desangra por completo a los animales y solo quedan restos de sangre en las vísceras, el corazón, los riñones y esas guarrerías que todos llevamos en lo más profundo de nuestro ser.

 

¿Por qué es roja la sangre? Porque el hierro que contiene la proteína hemoglobina toma ese color al entrar en contacto con el oxígeno que transportan los glóbulos rojos (y da la casualidad de que en los glóbulos rojos es donde se encuentra la mayor parte de la hemoglobina). Por eso en las venas, donde estas células sanguíneas ya no llevan oxígeno, la sangre cambia de color. La hemoglobina también os sonará porque cuando el cuerpo la degrada se convierte en eso que le sube a Juan Luis Guerra cuando te mira y no lo miras, la bilirrubina (aunque él en realidad se refiere a la adrenalina, pero la rima no le quedaría igual, ¿verdad?).

 

En cambio lo que encontramos en los músculos (de donde sale casi toda la carne que comemos) no es hemoglobina ni sangre. Es otra proteína conocida como mioglobina. Es muy parecida a la anterior, de hecho también se le llama hemoglobina muscular. En su núcleo se encuentra un átomo de hierro, como en el caso de su prima, al que se le une muy fácilmente el oxígeno. Su tarea principal es aportar energía al músculo y a ella le debemos buena parte de nuestra agilidad, movilidad, fuerza y potencia. Es esta proteína, y no la hemoglobina, la que se desprende del músculo con el calor del fuego y aparece recubriendo o bañando la superficie de la carne que vayamos a comer. Si la carne está más hecha adopta un tono marrón oscuro; si está poco hecha seguirá teniendo el color rojo que le dan el hierro y el oxígeno.

 

Si queréis comer sangre (valiosa fuente de hierro para el organismo, muy recomendable para anémicos) la opción más sencilla es comprar una buena tripa de morcilla (o moronga, o relleno, dependiendo de dónde viváis) en la carnicería más cercana.

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