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11 de marzo

Tras estas festivas vacaciones, ya va siendo hora de seguir escribiendo en el blog, aprovechando que tenemos el año recién estrenado y apenas hemos usado dos semanas. A quienes les resulte raro, les aclaro que estoy hablando del calendario que inventó un tal Rómulo para regir unos terrenitos que tenía a orillas del río Tíber a los que empezó a llamar Roma. Según este calendario, el año empezaba en marzo y terminaba en diciembre, dejando un periodo de tiempo entre año y año que no entraba dentro de ningún mes, hasta que Numa Pompilio, el señor que heredó las tierras de Rómulo, decidió que con esos días sueltos podían hacer otro par de meses para completar la docena. Y así nacieron enero y febrero, aunque marzo se mantuvo como el inicio del año durante unos 600 años más, hasta mediados del siglo II a. C.

Como iba diciendo, hoy es un día tan bueno como cualqiuer otro para recordar la fragilidad de la memoria o, mejor dicho, de la memoria selectiva. No me refiero al Alzheimer, sino a la capacidad que tenemos para prestarle demasiada atención a los hechos recientes y olvidar por completo los que ocurrieron tiempo atrás pero que con el paso de los años no han perdido su importancia. Para ilustrarlo con un ejemplo, tomemos la fecha de hoy, 11 de marzo. En muchos medios y redes sociales hoy es imprescindible hablar de los atentados de Madrid de 2004 y del tsunami de Japón del año pasado. Sin embargo, hasta ahora no he encontrado una sola referencia al terremoto de Chile de 2010, a pesar de que son muchos los que no lo han olvidado. Si ya hasta las catástrofes pasan desapercibidas, ¿qué otras cosas se quedarán en un rincón guardando polvo?

Una posible respuesta sería: los periódicos. Porque hoy se cumplen 310 años desde que se publicó el primer periódico de edición diaria del mundo, el Daily Courant, allá por 1702. Y todos sabemos que los diarios apenas han tenido importancia en todo el tiempo transcurrido desde entonces, ¿verdad? Aunque he de reconocer que mi título favorito siempre ha sido el que tuvo el primer diario español, publicado el 1 de febrero de 1758: Diario Noticioso, Curioso, Erudito, Comercial y Político, que fue posteriormente cambiado por uno más corto, Diario de Madrid.

Dicho lo cual, como no quiero extenderme demasiado y sólo pretendía hacer una brevísima exposición de lo que pasaba por mi mente estos días, procedo a terminar esta entrada. Pero antes, no quisiera olvidarme de felicitar por su cumpleaños a Chuck Norris, que ayer llegó a la venerable edad de 72 años.

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Siete mil millones

Lo hemos logrado en once años. Desde hoy hay mil millones de personas más que en el año 2000. El planeta no puede abastecer a tanta gente y eso sin contar los animales que, por otra parte, cada vez son menos gracias a nosotros. Los insectos pueden permitirse ser millones porque son diminutos, nosotros somos una plaga demasiado grande y demasiado peligrosa para todos los ecosistemas. Aún hay grandes zonas en las que no vive nadie, es cierto; la mayoría son inhabitables, inhóspitas o inaccesibles. Otras, las menos, están dedicadas al cultivo por lo que se podrían considerar habitadas en parte.

El ADN tiene la misión de sobrevivir y multiplicarse a toda costa, sin importarle la forma de vida que lo haga perdurar. Y lo está consiguiendo tal vez demasiado bien a pesar de que nunca hemos sido demasiado numerosos hasta hace pocos siglos. Por ejemplo, los neandertales ocuparon toda Europa y algunas regiones de Asia, y se estima que nunca sobrepasaron los 10.000 individuos. De todas formas, los sapiens siempre fuimos mucho más numerosos y gracias al progreso fuimos aumentando la tasa de natidad y alargando nuestra esperanza de vida.

El dominio del fuego probablemente sea la pieza clave en la explosión demográfica humana. La carne cruda es mucho más difícil de digerir y es una fuente inagotable de enfermedades, parásitos y diversas afeciones. La comida que ha pasado por el fuego no sólo es más fácil de masticar y digerir, con el consiguiente ahorro de energía, sino que además se conserva mejor y tiene menos riesgos para la salud. Sin duda, el buen uso del fuego ha supuesto para la Humanidad la diferencia entre la vida y la muerte. Una diferencia mucho mayor que la que lograron avances posteriores.

Las guerras, el hambre y, por encima de todo, las enfermedades siempre han sido las principales culpables de limitar el número de personas que han existido. Millones de chinos han muerto a lo largo de su historia, plagada de batallas y enfrentamientos. En Europa las guerras causaron estragos pero fue la peste negra la que se encargó de borrar del mapa a un tercio de la población. Claro que los que sobrevivieron se enriquecieron a costa de los que ya no estaban. Hoy las guerras siguen siendo igual de sangrientas que antes, pero la higiene y la medicina han salvado millones de vidas que en otra época estarían condenadas sin remedio.

En cualquier caso, somos culpables de nuestra supervivencia, aunque eso no signifique que nuestras vidas sean mejores. Ya veréis lo interesante que va a ser la situación cuando en Asia empiece a escasear el agua, que ya ha empezado. La mayoría no moriremos ni de hambre ni de enfermedad, pero la guerra por el agua está a punto de llegar.

Naipes

Como la mitad de las cosas que están ya arraigadas en la tradición occidental, las cartas son uno más de los juegos que nos trajeron de Asia los aventureros y mercaderes medievales. Tal vez surgieron para imitar el juego del dominó y reducir de paso los costes de producción, unas cartulinas pintadas son más baratas que unas piezas talladas. Fue en Italia donde hicieron su desembarco en los últimos siglos de la Edad Media, como la peste, y desde allí se extendieron rápidamente por los demás países europeos, como la peste. Al principio causaron bastantes dolores de cabeza a las autoridades, lo que obligó a prohibir el juego en muchos sitios, pero cuando vieron que podían sacar tajada empezaron a surgir impuestos y sellos que concedían permiso a algunos fabricantes para comercializar barajas. De paso, los jugadores tenían la seguridad de que era más dificil trucar las cartas.

La baraja española es el retrato de la sociedad medieval, con sus cuatro palos: los oros representan a la nobleza, las copas [cáliz] a la iglesia, las espadas al ejército y los bastos [naturaleza] al pueblo llano; y sus tres figuras: la sota o paje, el caballo o caballero, y el rey. Originalmente eran cuatro figuras también, pero la carta que representaba a la reina dejó de usarse pronto.

Es posiblemente la que más ha influenciado al resto de naipes europeos. Se ve que los españoles siempre hemos sido unos ludópatas. En ella se basa la baraja del tarot, y probablemente la baraja francesa sea una copia de la española. Sea o no sea una copia, lo cierto es que guardan un parecido más que razonable tanto en sus palos como en sus figuras, si bien en la francesa se conserva a la reina y no al caballero. La inglesa es un calco de la francesa, pero peor dibujada y con el añadido de los comodines, que son un invento estadounidense.

Algo que me llama la atención de la baraja francesa es que las figuras tienen nombre propio casi desde que se crearon. Se han usado diferentes nombres durante la historia, hasta llegaron a cambiar las propias figuras durante la Revolución, convirtiendo a los reyes en ciudadanos (Molière, Voltaire, La Fontaine y Rousseau), las damas fueron sustituidas por virtudes (Justicia, Prudencia, Unión, Fuerza) y los valets se vieron transformados en las cuatro estaciones o los cuatro elementos (agua, aire, fuego y tierra). Cada uno de los cuatro valets, damas y reyes ha tenido y tiene nombre, escogido entre personajes históricos y literarios.

Las cartas no sólo han afectado a nuestro bolsillo, también han influenciado nuestro idioma. Así, el dibujo que enmarca cada naipe y se llama pinta, tal y como podemos ver en el diccionario:

6. f. Señal que tienen los naipes en sus extremos, por donde se conoce, sin descubrirlos por entero, de qué palo son.

nos ha dado un nuevo significado que seguramente usaremos mucho más a menudo:

8. f. Aspecto o facha por donde se conoce la calidad buena o mala de personas o cosas.

Sin olvidar multitud de expresiones y frases hechas en las que se menciona alguno de los palos o figuras.

Ahora que se ha puesto tan de moda el póker, yo seguiré usando mi baraja para juegos que me parecen más entretenidos e interesantes. Si no puede ser en alguno colectivo o cooperativo me conformaré con un solitario.

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