Movimiento

En el año internacional de la Astronomía, da la casualidad de que también se cumple el cuadringentésimo aniversario -vamos, que hace cuatrocientos años- de las dos primeras leyes de Kepler. Para el de la tercera ley tendremos que esperar nueve años más. Estos descubrimientos fueron trascendentales para, entre otras cosas, que Newton formulara su ley de la gravitación universal.

Aprovechando el especial interés que Johannes Kepler mostró por estudiar el movimiento de los cuerpos celestes en general y de la Tierra en particular, he decidido reunir aquí todos los movimientos de nuestro planeta e intentaré explicarlos de manera simplificada para que cualquiera pueda entenderlos -yo también espero comprenderlos del todo algún día. Niños del mundo, cuando en las escuelas os digan que los movimientos de la Tierra son rotación y traslación, creedlo. El resto son demasiado complejos para que se expliquen y se entiendan de un día para otro. Realmente solo existirían esos dos movimientos si el planeta fuese una esfera perfecta, pero se da el problema de que está achatado por los polos, es decir, en los polos está ligeramente más aplanado que en el ecuador.

Rotación: Este es sencillo y todos los conocemos, pero no está de más recordarlo. Imaginad una aguja gigantesca que atraviesa el planeta de polo a polo. A esta aguja imaginaria vamos a llamarla eje de rotación. Pues bien, la Tierra gira alrededor de este eje causando la alternancia entre el día y la noche, puesto que le va mostrando distintas caras al Sol. Aunque desde nuestra perspectiva parezca que es el cielo el que se mueve -cosa que es verdad a medias, como veremos más adelante-, en realidad somos nosotros los que nos movemos, pasando por el mismo punto más o menos cada 24 horas. Ah, y no esperéis que vuestras brújulas señalen al eje de rotación, porque no está en el mismo lugar que los polos magnéticos.

Traslación: El segundo de los movimientos que cualquiera de nosotros podría decir. Ya he mencionado antes la gravedad que Newton descubrió. Pues es la gravedad la responsable de este movimiento. Más concretamente, la fuerza de atracción que ejerce el Sol sobre la Tierra y sobre todo lo que hay en sus dominios -planetas, lunas, asteroides, cometas, etc- haciendo que todo gire a su alrededor describiendo órbitas elípticas -una órbita es el camino que sigue la Tierra, o cualquier objeto, mientras rodea al Sol. Al periodo de tiempo entre vuelta y vuelta lo llamamos año. Aunque nos mantenemos a una distancia media de 150 millones de kilómetros del Sol, la elipse que describimos hace que eso varíe ligeramente. Así, en enero se produce el perihelio, que es cuando más cerca estamos de nuestra estrella que nos ilumina todos los días. Por otra parte, el afelio, o distancia máxima al Sol, estamos a punto de rozarla porque es a principios de julio.

Rotación, precesión y nutación

Rotación, precesión y nutación

Precesión de los equinoccios: A partir de aquí es donde comienzan los movimientos menos conocidos y, por lo tanto, los dolores de cabeza. Cuando lanzáis una peonza, esta gira alrededor de sí misma (rotación), pero si os fijáis bien, el eje de rotación también gira, produciendo ese tambaleo característico de las peonzas. Ese movimiento es al que llamamos precesión. En la Tierra, la precesión se debe a que el Sol ejerce una mayor atracción gravitatoria en el ecuador que en los polos, lo que produce un efecto bastante curioso: hace que el cielo nocturno cambie. El eje de rotación va apuntando a zonas distintas del espacio en su recorrido. Por ejemplo, ahora mismo y desde hace unos mil años apunta hacia la estrella Polar, pero la estrella que señalaba el norte cuando se construyeron las pirámides egipcias era Thuban, en la constelación del Dragón y en la era glaciar, hace 14.000 años, era Vega, en la Lira; volverá a serlo dentro del mismo número de años. Es más, hay momentos en que el eje no señala a ninguna estrella en concreto, como ocurre ahora en el polo sur, dificultándonos un poco la orientación. El eje da una vuelta completa cada 25.780 años.

Nutación: Este movimiento se da dentro de la precesión y lo causa la atracción gravitatoria de la Luna. Se trata de una pequeña oscilación. Si la circunferencia imaginaria que describe la precesión fuese una linea recta, esta sería una linea en zigzag. Ahora simplemente hemos de visualizar esa linea hecha un círculo y tendremos una visión aproximada del movimiento de nutación dentro de la precesión. Cada oscilación dura unos 18 años, así que durante un ciclo de precesión se producen 1.385 oscilaciones.

Bamboleo de Chandler: El último movimiento es el que más problemas está dando a los científicos. Consiste en una ligera variación del eje de rotación, es decir, la aguja imaginaria de la que hablábamos en la rotación cambia mínimamente -de 3 a 15 metros- su posición. Llega a ser desconcertante, porque no está muy claro qué lo origina o los motivos por los que llegó a detenerse durante seis meses en 2006, pero se supone que es debido a la presión de los fondos oceánicos y del cambio constante de las corrientes marinas. También piensan que produce la actividad tectónica -terremotos, volcanes, el calentamiento global de la Tierra, etc- pero no hay pruebas que lo demuestren.

Fuente: Wikipedia

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