Grandes mentiras: Coca-Cola

En el segundo capítulo de Grandes mentiras he decidido escribir sobre el refresco más consumido en el siglo XX, siendo España el tercer país que más lo bebe a lo largo del año. Quizás sea la bebida que ha generado más leyendas urbanas a su alrededor, tanto beneficiosas como perjudiciales, y lo más curioso es que suelen venir de la propia compañía o de otras empresas rivales para desprestigiarla.
Coca-Cola no tiene competidor más grande que Pepsi. Porque precisamente para eso nació la segunda, para competir, y no fue creada por los hijos del inventor de Coca-Cola al negarse a compartir con ellos la fórmula, como dicen por ahí. Fórmula que ha ido cambiando a lo largo de los años y que, por si alguien sigue pensando lo contrario, no es ni mucho menos tan secreta como quiere hacernos creer la multinacional. Todos sabemos que lo secreto crea misterio y el misterio atrae a los humanos como la luz a los mosquitos, por lo que la campaña de publicidad sigue funcionando. Cualquier químico en sus ratos libres podría hacerle un análisis para comprobar lo que lleva, y de hecho se han llevado a cabo aunque The Coca-Cola Company declare que el resultado de los análisis ha sido erróneo. Pero resulta, además, que ciertas autoridades aguafiestas, sobre todo en Europa, tienen la fea costumbre de comprobar y regular los alimentos que se consumen dentro de la Unión para fastidiarnos las posibles sorpresas (a las que podemos denominar enfermedades o intoxicaciones) que nos esperan más allá de nuestras fronteras. O lo que es lo mismo, si no supieran exactamente lo que lleva, no pasaría las aduanas ni por todo el oro del mundo (bueno, por todo el oro a lo mejor si, pero a regañadientes) y su venta y distribución estaría prohibida, como pasa con ciertas sustancias que todos conocemos, por ejemplo.
Ya que ha salido el tema, también debemos saber que la Coca-Cola nunca ha contenido cocaina. El nombre, aunque parezca muy simple es más rebuscado, porque en realidad COCA es una palabra compuesta. Por un lado tenemos CO2, dióxido de carbono, que es el responsable del gas que tiene la bebida, sí, esas burbujitas que nos hacen cosquillas en la garganta. Por otra parte, el refresco contiene cafeína, aunque en menor medida de la puede tener el café. Así que si unimos CO2 + CAfeína (en ingles “caffein”) + COLA (que proviene de un tipo de nuez) ¿qué tenemos? Exacto, ni rastro de cocaína.
Para terminar ¿a quién no le han dicho que si mete un filete de carne en Coca- Cola durante una noche, o un tiempo parecido, éste se disolverá? Yo pido de vez en cuando pollo al limón en el restaurante chino de la esquina y aún no he visto disolverse el pollo mientras me lo como. Estaréis pensando que qué tiene que ver una cosa con la otra, pues mucho. La Coca-Cola tiene una acidez similar a la del limón, porque también se compone de una mezcla de zumos de limón y naranja, aunque la acidez vaya disimulada con un buen puñado de azúcar. Vamos, que tan perjudicial es el limón como la bebida negra en lo que se refiere a acidez. Incluso nuestros jugos gástricos son mucho más corrosivos y los soportamos sin problemas, siempre y cuando tengamos buena salud.

Grandes mentiras anteriores:
Aún no hay comentarios.
